Diccionario SEO: ¿Qué es la tasa de rebote?

tasa de rebote
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La tasa de rebote es un factor importantísimo a la hora de posicionar tu sitio en lo más alto de los buscadores. Google estableció este parámetro para ayudar a su algoritmo a detectar qué páginas satisfacían las necesidades de los usuarios y cuáles no. La tasa de rebote es el resultado que se consigue “dividiendo las sesiones de una de una sola página por todas las sesiones o por el porcentaje de todas las sesiones de su sitio web en las que los usuarios solo han visitado una página y han activado una única solicitud en el servidor de Analytics”.



 

¿Qué quiere decir Google con esta parrafada? Quiere decir que la tasa de rebote mide si los usuarios permanecen poco o mucho tiempo en tu sitio, si acceden a varias páginas o solo a una. De cara a posicionar en Google es especialmente contraproducente que los usuarios entren en tu sitio y lo abandonen casi al momento porque no encuentran lo que andan buscando.

El abandono apresurado es una lacra para tu web

Seguramente a ti te habrá pasado en alguna ocasión que entras una web porque buscas determinada información y después de unos segundos descubres que ahí no la vas a encontrar. ¿Qué haces, pues? Abandonas el sitio. Y eso es lo que hace Google: medir el abandono apresurado de los visitantes que entran en tu web. Si permanecen mucho tiempo en tu sitio, es bueno, porque eso presupone que han dado con contenido de valor. Si se marchan enseguida, no uno sino muchos, tienes un problema, porque tu tasa de rebote se disparará, indicándole así a Google que tu web no está a la altura de lo que necesitan los visitantes. Si eso ocurre, en vez de ganar preeminencia en el buscador, irás bajando puestos. Así de sencillo.

¿Cómo se mide la tasa de rebote?

El buscador lo que mide es los abandonos de los visitantes en tu sitio. Cuanto más tiempo permanezcan en él, menor será la tasa de rebote. Cuanto menos tiempo permanezca en él, mayor será la tasa de rebote. Se entiende, pues, que cuanto más baja es la tasa de rebote mayor ha de ser la satisfacción del usuario.

Google consigue el dato de la tasa de rebote al dividir las visitar que abandonaron la web tras ver una sola página dividido entre el número total de visita. Si tu web tuvo 10.000 visitas y 4.000 lo abandonar tras ver una sola página, la tasa de rebote resultante sería del 40 %, 

¿Quién mide la tasa de rebote?

Google Analytics es quien se encarga de medir la tasa de rebote. Google Analytics es la Biblia de tu web. Tiene todos los datos que necesitas conocer (y alguno más). Sabrás cuántas visitas recibes, de dónde vienen, cuáles es la tasa de rebote, si son nuevos o recurrentes, etcétera. 

Si no tienes aún una cuenta de Google Analytics, puedes crearla aquí


¿Siempre es malo tener una tasa de rebote alta?

Por lo general, sí. Si tienes una web al uso en la que hay diferentes secciones (a las que se accede por links), galerías, páginas de productos, etcétera, y el usuario no pasa de la primera página, una tasa de rebote alta indica que estás jugando mal tus cartas. Pero como la tasa de rebote está estrechamente relacionada con el hecho de que el usuario visite una sola página, encontraremos circunstancias en las que para un sitio que está constituido por una sola página tener una tasa de rebote no tiene por qué ser forzosamente malo, pues no hay posibilidad de visitar más de una página. Aquí entra en juego otra variante: la tasa de permanencia. Si un usuario entra en tu sitio (de una sola página) y permanece en él quince minutos haciendo scroll, leyendo esa única página, el resultado es positivo. Eso quiere decir que el usuario ha encontrado información de calidad que le ha retenido durante un cuarto de hora.

¿Cómo mejorar la tasa de rebote?

Recordemos: tasa de rebote alta implica, en la mayoría de los casos, insatisfacción por parte del usuario. Por tanto, reducir la tasa de rebote es tan sencillo (ejem…) como mejorar la experiencia del usuario en nuestro sitio.

Sin ánimo de ser exhaustivo, has de prestar atención a estos asuntos:

Tu página debe cargar en muy pocos segundos, uno o dos a lo sumo. Si la página es lenta, el usuario sentirá la tentación de abandonarla cuanto antes. (En la última prueba que he hecho con Seo Blanco, por ejemplo, compruebo que está cargando en 1,332 segundos). 

El diseño tiene que ser agradable y funcional. Procura que leer el blog no sea un dolor de muelas. No uses una fuente de tamaño muy pequeño (ni tampoco excesivamente grande), rechaza que sea de color, y procura que haya un interlineado que favorezca la lectura.

Ofrece la información que prometes y no otra. Si tratas de posicionar tu web para palabras clave como “SEO” o “Posicionamiento en buscadores, el lector debe entrar en tu web porque está buscando precisamente saber cosas sobre SEO o sobre posicionamiento en los buscadores, no sobre otra materia. No hagas trampas o lo pagarás.

No insertes los odiosos pop-ups ni recargues la web con excesiva publicidad.

Huye del thin content, o contenido pobre. El usuario tiene una duda y tú tienes que ayudarle. Escribir un par de párrafos seguramente será insuficiente, y afectará negativamente al SEO de tu sitio.

Cuida el lenguaje y la ortografía.

Complementa el texto con infografía y vídeos. Eso hará que el usuario permanezca más tiempo en tu web.

¿Han quedado tus dudas resueltas? Esperemos que sí. Gracias por leer este post. Compártelo, si ha sido de tu agrado.

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